domingo, 4 de octubre de 2009

PROMESA

¿Debo acaso, sin ya esperanza,
resignarme a que de mí te vayas?
¿Tú, mi musa inspiradora
que a la vida mi ser
llegaste a despertar,
haciendo de mí ese hombre
al cual juraste por los cielos
jamás abandonar?

Las dulces promesas
que en mis oídos dijiste
hoy desgarran mi alma
cual filosos cuchillos,

Aunque contigo mi vida se vaya
queda en mí el consuelo
de saber que otro no habrá
que como yo te ame igual.

Que mi recuerdo, pues, te acompañe
si alguna vez lo necesitas
y estaré a tu lado si me llamas
pues de mi fuego interior
no sólo quedan cenizas.

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