domingo, 17 de mayo de 2009

LA ULTIMA PALABRA

Una vez más, se enfrentó en ese silencioso duelo en el que, sin sonidos, todo se dice.
Su adversario, ese blanco papel vacío, se burlaba de su falta de inspiración; negándose a ser cubierto por las palabras que él le vertiera encima.
Él observaba la blanca superficie, dispuesto a terminar de una vez por todas con su provocativa pureza, a través de las manchas de tinta que simbolizarían sus importantes palabras.
Pero por más que se estrujara el cerebro, nada surgía que valiera la pena y su orgullo le impedía escribir cualquier cosa, con tal de no reconocer su derrota.
¿Es que acaso ya no tenía más nada que decir? ¿Ya no había en él esas sublimes ideas y sentimientos que tantas veces había expresado?.
Durante la mayor parte de su vida, miles de hojas habían perdido su virginidad en sus manos, recibiendo en cambio lo que él les daba; todas sus ideas, todos sus sentimientos, sus impresiones, su historia, sus delirios, su espíritu, su alma… todo.
Hasta ese día, y, precisamente, esa hoja. ¿Cuántos días habían pasado desde que se entabló el duelo?, ¿Cuándo fue que se descubrió vacío?.
Eso era lo que esta hoja de papel había estado esperando; el momento en que él ya no tuviera más nada que darle, ni volcar sobre ella. El escritor estaba acabado y ya no perdería su blancura para convertirse en mensajera de lo que al otro se le ocurriera. Al fin, había triunfado.
La pureza del papel lo hería en lo más profundo de su ser. Lo había dado casi todo a su profesión; y tenía que volcar algo sobre “esta hoja”, aunque fuera la última palabra.
Fue entonces que comprendió… él no tenía nada que decir, pero el papel no iba a ganar; algo tenía aún para darle.
Y el papel, que no quiso ser escrito, perdió su blancura cuando él derramó, al apoyar sobre él, hasta la última gota de su sangre, que manaba por la herida del disparo.

1 comentario:

schenk dijo...

Excelente!!
Que verdad... yo lo he vivido muchas veces al estar frente a una tela blanca... tratando de pintar... cuando no sabes que...
Un saludo grande